Cuando parece que hablas, cuando parece que finalmente entiendes... resulta que todo cambia y empezamos de nuevo. De nuevo los nervios, de nuevo las dudas, de nuevo de lado. De nuevo incompleto. Cuando ni las cosas que importan son dichas... ¿qué nos queda? Reír como tontos ante todo lo que nunca nos dijimos, lo que nunca nos decimos.
Porque las cosas se atascan en la garganta y hacen nudos imposibles de deshacer. nudos que acaban formando una horca, nudos que acaban matando de asfixia si no se tragan, si quedan ahí y se acumulan unos tras otros.
Como el devenir de las olas nos vamos dejando llevar ante todas esas cosas que queremos decir y que callamos por el bien de los demás. Por nuestro propio bien. Seguiremos callando y escondiendo, seguiremos mintiendo y ocultando, hasta el día en el que ni una palabra, ni una mentira sean suficientes. Y entonces Game over.
Pretendes olvidar, pero¿Y si el no te deja?
martes, 29 de mayo de 2018
miércoles, 29 de junio de 2016
Hablar de ti
Escribo sobre ti, sobre todo porque no puedo tenerte. Te invento. Nos invento. Escribo sobre lo que fuimos y lo que somos. Pero, sobre todas las cosas, escribo todo lo que desearía. Y hablo y pronunció en alto tu nombre y escondo la sonrisa y ocultó el brillo en los ojos.
El corazón se me rebosa y yo lo derramó en hojas blancas, rosas, rojas, azules... Cualquier color combina contigo. Cualquiera queda bien con tu recuerdo. Y aquí estoy de nuevo, escribiéndote sin que lo sepas, pensándote sin decírtelo y mirando una silenciosa pantalla desde la cual tú me sonríes sin saberlo.
Y me ardes. Y me escueces. Y me dueles. Y me encantas. Y es que no sé qué voy a hacer contigo y con todo esto. Y que, eso, que hablo de ti.
lunes, 6 de junio de 2016
Las cosas de la vida
Cuando eres joven, la vida parece larga y misteriosa. Cualquier decisión que tomas parece ser definitiva, irrevocable, grandiosa... Tanto que da miedo. Entonces llegan estas primeras veces, como el primer amor, el primer beso, el primer polvo o (si eres como yo) el primer suspenso.
Cuando eres joven te pasas la mitad del tiempo pensando en el futuro y la otra mitad temiendo que llegue. Te imaginas en mil escenarios, con mil personas diferentes, siendo diferentes versiones de ti mismo. Pero llega la realidad y te golpea y te das cuenta que el amor no es tan dulce, que los besos no son tan suaves, que el sexo no es tan mágico o que la vida no es tan sencilla como alguna vez imaginaste. Entonces empiezas a conformarte, a correr de tus sueños, a alejarte de todas esas versiones que habías soñado ser. Te rindes ante la inevitabilidad y el descontrol en tu vida. Te rindes ante ti mismo.
A veces hay que luchar contra esa parte del carácter, contra ese tú que quiere simplemente sentarse cómodamente a esperar que la vida provea. Hay que luchar contra esa parte del carácter que permanentemente huye, que es cobarde, que no quiere luchar.
Y puede que esto solo me haya pasado a mi, que me acabo rindiendo siempre ante la primera de cambio, pero sí de algo estoy segura es que una vez tomo conciencia de lo que quiero, de lo que sueño, de lo que hago, voy a esforzarme para poder ser el yo que quiero. Un yo que no huye. Un yo que sé para frente a la adversidad y le planta cara. Solo espero poder recordarme esto a mí misma mientras aún puedo. Mientras aún soy joven y tengo ilusión y fuerzas. Mientras aún no soy lo suficientemente cobarde como para dejar de luchar.
lunes, 18 de abril de 2016
Porque soy una chica
¿Alguna vez te has sentido culpable de haber hecho algo que te hace feliz simplemente porque "se supone" que has de sentirte así? Yo sí.
Tengo una teoría, bueno, más o menos. La presión social. Si, eso que parece que no nos afecta, que tomamos poco en serio o que no entendemos por qué causa tanto revuelo. Pues si nos afecta y mucho y de maneras apenas perceptibles muchas veces.
Yo, como mujer que soy, estoy sometida a mucha más presión social que cualquier hombre de mi entorno. Ni siquiera se iguala a la que pueda padecer mi hermano, que se ha criado bajo las mismas directrices que yo y prácticamente en los mismos ambientes. ¿Por qué? Porque es un chico y de los chicos no se espera la rectitud moral y de conducta que se espera en una chica.
Yo "DEBO" (si, en mayúsculas) ser recatada, no beber, no estar hasta tarde por ahí, no salir mucho de fiesta, sacar buenas notas, comportarme como una "señorita", no decir palabras mal sonantes y por supuesto no acercarme a ningún chico. Porque ya se sabe, los chicos son como animales salvajes y una es una florecilla indefensa a la que cualquiera puede pisotear.
No tengo libertad de pensamiento, porque solo debe estar pensando en casarme, en tener un buen marido y 2.5 hijos. No debo preocuparme por mi carrera, sino que debo encontrar al semental mejor dotado de la cuadra, al macho alfa, el que me hará una naranja completa... Una persona completa. Debo pensar en el amor romántico y nada de follar por ahí con cualquiera que me ponga, porque una vez metida nadie te respeta.
Mi valor está en la cantidad de penes que me he llevado a las manos, a la boca, al coño si hace falta y no por mi inteligencia o mis capacidades. Ya puedo ser la mejor médico neurocirujana del planeta que nunca llegaré a ser valorada por algo más que mi potencial como madre, mis caderas y mis tetas. Cómo si no tuviera cerebro, como si no me doliera...
Y lo peor, si hago lo que me da la gana "DEBO" sentirme culpable. Si bebo, CULPABLE. Si estoy hasta las 8 de la mañana en una discoteca, CULPABLE. Si salgo cada sábado, CULPABLE. Si he tenido mala suerte en un examen, CULPABLE. Si no cierro las piernas al sentarme o me pongo demasiado cómoda en un banco en la plaza, CULPABLE. Si hablo de mi vida sexual, digo palabras malsonantes y maldigo, CULPABLE. Y si me follo al chico al que tantas ganas le tengo, CULPABLE. ¡Por Dios! No soy una presidiaria. No puedo siquiera respirar sin pensar en mi valor ante la sociedad. ¿Por qué? Porque soy una chica, una mercancía y mi meta en la vida ha de ser la de mantener mi precio elevado.
Y yo digo BASTA. Basta de culparnos por una noche de borrachera, basta de sentirnos mal por joder con quien nos de la gana, basta de solo poder aspirar a ser mujer florero y basta ya de decirnos a nosotras mismas que toda es mierda que nos cuentan es cierta. Somos personas, somos fuertes y somos independientes y no tenemos nada por lo que avergonzarnos. NADA. Vamos a ser todo lo egoístas que queramos, a conocer a todos los hombres que queramos y si no nos casamos o tenemos hijos no habremos fallado, porque somos más que mercancía. Que nadie nos convenza de lo contrario.
Tengo una teoría, bueno, más o menos. La presión social. Si, eso que parece que no nos afecta, que tomamos poco en serio o que no entendemos por qué causa tanto revuelo. Pues si nos afecta y mucho y de maneras apenas perceptibles muchas veces.
Yo, como mujer que soy, estoy sometida a mucha más presión social que cualquier hombre de mi entorno. Ni siquiera se iguala a la que pueda padecer mi hermano, que se ha criado bajo las mismas directrices que yo y prácticamente en los mismos ambientes. ¿Por qué? Porque es un chico y de los chicos no se espera la rectitud moral y de conducta que se espera en una chica.
Yo "DEBO" (si, en mayúsculas) ser recatada, no beber, no estar hasta tarde por ahí, no salir mucho de fiesta, sacar buenas notas, comportarme como una "señorita", no decir palabras mal sonantes y por supuesto no acercarme a ningún chico. Porque ya se sabe, los chicos son como animales salvajes y una es una florecilla indefensa a la que cualquiera puede pisotear.
No tengo libertad de pensamiento, porque solo debe estar pensando en casarme, en tener un buen marido y 2.5 hijos. No debo preocuparme por mi carrera, sino que debo encontrar al semental mejor dotado de la cuadra, al macho alfa, el que me hará una naranja completa... Una persona completa. Debo pensar en el amor romántico y nada de follar por ahí con cualquiera que me ponga, porque una vez metida nadie te respeta.
Mi valor está en la cantidad de penes que me he llevado a las manos, a la boca, al coño si hace falta y no por mi inteligencia o mis capacidades. Ya puedo ser la mejor médico neurocirujana del planeta que nunca llegaré a ser valorada por algo más que mi potencial como madre, mis caderas y mis tetas. Cómo si no tuviera cerebro, como si no me doliera...
Y lo peor, si hago lo que me da la gana "DEBO" sentirme culpable. Si bebo, CULPABLE. Si estoy hasta las 8 de la mañana en una discoteca, CULPABLE. Si salgo cada sábado, CULPABLE. Si he tenido mala suerte en un examen, CULPABLE. Si no cierro las piernas al sentarme o me pongo demasiado cómoda en un banco en la plaza, CULPABLE. Si hablo de mi vida sexual, digo palabras malsonantes y maldigo, CULPABLE. Y si me follo al chico al que tantas ganas le tengo, CULPABLE. ¡Por Dios! No soy una presidiaria. No puedo siquiera respirar sin pensar en mi valor ante la sociedad. ¿Por qué? Porque soy una chica, una mercancía y mi meta en la vida ha de ser la de mantener mi precio elevado.
Y yo digo BASTA. Basta de culparnos por una noche de borrachera, basta de sentirnos mal por joder con quien nos de la gana, basta de solo poder aspirar a ser mujer florero y basta ya de decirnos a nosotras mismas que toda es mierda que nos cuentan es cierta. Somos personas, somos fuertes y somos independientes y no tenemos nada por lo que avergonzarnos. NADA. Vamos a ser todo lo egoístas que queramos, a conocer a todos los hombres que queramos y si no nos casamos o tenemos hijos no habremos fallado, porque somos más que mercancía. Que nadie nos convenza de lo contrario.
viernes, 15 de noviembre de 2013
¿Qué es para mi la sociología?
Esta entrada será más larga de lo habitual, pero es que necesitaba soltarlo, que la gente lo leyera, motivar a las personas a estudiar las cosas que le gustan, no sé... quizás solo me sirve como desahogo, quizás es porque estoy orgullosa de lo que he escrito, o quizás es solo para presumir de lo que conozco. Sea lo que sea, allí va.
¿Qué es la sociología? Es la pregunta que me llevo
haciendo desde que empecé la carrera. Cada día le doy vueltas y cuando consigo
descifrar qué es, me llega un nuevo conocimiento que hace tambalear mi propia
respuesta. Para mí la Sociología es algo que estoy tan acostumbrada a tratar
que no busco una respuesta concreta. La sociología lo es todo.
Cuando mis amigos siempre me preguntan sobre qué va
mi carrera, mi respuesta es siempre la misma: “Llevo casi tres años y aún no
tengo ni idea de qué es o para qué sirve”. Respuesta que no es cierta, sino una
manera de preservar mi pequeño secreto. Cada día, en cada contexto, estoy
practicando la sociología, analizando mis entornos y las relaciones que entre
ellos se forman, el mundo en su contexto y las comunidades y grupos en los que
me inserto, las instituciones con las que me relaciono, etc. Mi conclusión,
tras tres años de Marx, Weber, Durkheim y otros autores igual de importantes
pero menos mencionados durante la carrera, es que la Sociología es algo
intrínseco a la sociedad y, al igual que ella, nos rodea queramos o no.
Pero, si fuera solo eso, cualquiera podría practicar
la Sociología. También hay que conocer una serie de técnicas, tanto
cualitativas como cuantitativas, que nos ayudan a transformar la realidad que
observamos en datos que puedan ser analizados y procesados para generar
conocimiento teórico. Algunas de estas técnicas son la entrevista en
profundidad, el grupo de discusión o la encuesta.
El problema de esta disciplina es la dificultad para
separar el ámbito emocional del científico, ya que nuestro objeto de estudio es
algo en lo que nosotros estamos insertados, además de ser un sujeto cambiante y
al que nos podemos ver ligados emocionalmente. Hay una metáfora que lo explica
bastante bien: “Las gafas del sociólogo”. Igual que hay personas que para leer
necesitan ponerse unas gafas, cuando practicamos la disciplina, nos ponemos
unas gafas que nos ayudan a ver la realidad más allá de lo que vemos
cotidianamente. Es como si dejásemos de vivir en nuestra “ignorancia” cotidiana
-ignorancia que ponemos en práctica para evitar esa carga emocional que le
supone a una persona el pensarse a sí mismo- para ver con más claridad lo que
nos rodea. Básicamente, es buscar los porqués a cuestiones que otros toman como
algo de la realidad que no merecen la pena ser cuestionados. Es pensar,
relacionar conceptos y buscar razones. Es abstraer términos reales hasta
convertirlos en estudios. Es una ciencia con mayúsculas.
Para mí la Sociología es ponerle nombre a cosas que
ya conozco. Por ejemplo: sé que consumir mucho y con mucha facilidad hace que
se debiliten los valores; sé que en la sociedad hay algo que permanece y algo
que cambia; sé que hay que saber elegir a las personas para hacer estudios y
extraer resultados que puedan ser generalizados a grupos concretos… Pero
gracias a la sociología tengo un plus, y puedo expresar mis conocimientos en un
entorno académico y compararlo con los de los demás. Ahora todo lo anterior
podría explicarlo de forma académica: que la tendencia al consumo masivo hace
que nuestros valores tiendan a lo efímero; que la sociedad está dividida en dos
partes, que son la estructura y la dinámica; que por medio de una muestra
representativa en una encuesta pueden llegar a hacerse análisis sobre casi
cualquier cosa; o que una entrevista a la persona correcta puede darnos una
nueva perspectiva de un problema o fundamentar una investigación. Además ahora puedo
hablar de muchos fenómenos sociales que antes notaba pero con información, e
interesarme por nuevos ámbitos a los que no tenía acceso o desconocía. Soy
capaz de extraer datos para argumentar mis posturas y de separarme de mi objeto
de estudio por muy unido que esté a mí. Ahora soy capaz de analizar, con mayor
profundidad, las relaciones en las que me inserto y ser más asertiva en mis
comportamientos. Y aunque muchas veces me pare a pensarlo y sienta que la Sociología
no me ha aportado nada nuevo a mi vida, si lo pienso mejor, veo que sí, que la
ha cambiado y que ahora soy mucho más madura y eficiente a la hora de pensar
por mí misma, llegar a mis propias conclusiones y no conformarme con las
explicaciones de los demás.
lunes, 9 de septiembre de 2013
De mierda hasta el cuello
La necesidad a veces nos lleva por caminos que jamás esperaríamos tomar. Vivir aquí, conocer a alguien y si te he visto no me acuerdo. NECESIDAD. Necesitamos cariño, como personas, necesitamos... ESO, eso que todos buscan y nadie sabe que es, eso que todos necesitamos y que creemos que es la felicidad (o se le parece), eso que nos hace a muchos escribir largas parrafadas rimbombantes y a veces sin sentido para intentar comprender que nos falta para tenerlo todo. Lo que nos mueve a pelear cuando todo es perfecto o esa puta mosca detrás de la oreja que llega cuando todas las jodidas cosas están bien. Esa necesidad nos hace vulnerables y, al contrario de lo que todo el mundo piensa, la felicidad nos da más miedo y nos hace más desgraciados que la tristeza.
jueves, 22 de agosto de 2013
Los otros.
No paro de pensar en que soy una mala influencia. Intento
que los de mi alrededor se adapten a mi mentalidad, les guste lo que digo y a
veces lo que hago para que, cuando lo consigan, quede yo como una chica
inocente. Pero, ¿es eso malo? Puede que un poco si, pero no del todo. Al final
del día los malpensados son otros, los frikis son otros, los raros son otros,
los inteligentes son otros, los guapos son otros…
Los otros son otros y yo soy
la chica bajita, tímida y sonriente que está al lado de los otros.
viernes, 2 de agosto de 2013
Los amantes
Un día más a su lado, un día más en el que pienso que si lo hubiera hecho de otra manera las cosas habrían acabado siendo distintas, ya no seríamos él y yo, sino que sería otro él y otra yo diferentes, incapaces de darse cuenta de que algo les falta, de que echan de menos algo que ni siquiera saben que podrían haber tenido. Menos mal que somos tú y yo. Menos mal que no hemos sido otros. Dame más tiempo, dame más partes de tí, dame más unos y yo te los devolveré multiplicados, siempre multiplicados. Dame más que nunca me canso. Dame lo que quieras. Te lo daré todo mientras que me quieras. Solo a ti.
viernes, 5 de julio de 2013
Todos los caminos llegan a Varsovia
Con el paso de los años me he ido dando cuenta que a la gente no le gusta ser feliz. Es así, nos empeñamos en buscar la felicidad más por inercia que porque realmente la queramos. Es como al ver una película, estamos deseando verla y resulta que mientras la vemos la mayor parte del tiempo solo pensamos en que se acabe.
Es así. odiamos sentirnos llenos porque entonces ya nos nos quedaría nada más que sentir, aparte de dolor. No nos gusta que las cosas buenas duren mucho tiempo porque ya empezamos a sospechar que lo malo se acerca y al final nos convencemos tanto que acaba sucediendo. Es muy triste que la realidad sea así y lo más triste es que no tiene pinta de que vaya a cambiar.
Es así. odiamos sentirnos llenos porque entonces ya nos nos quedaría nada más que sentir, aparte de dolor. No nos gusta que las cosas buenas duren mucho tiempo porque ya empezamos a sospechar que lo malo se acerca y al final nos convencemos tanto que acaba sucediendo. Es muy triste que la realidad sea así y lo más triste es que no tiene pinta de que vaya a cambiar.
miércoles, 3 de julio de 2013
Desde Cracovia y con amor.
Antes huía de todo, mi yo ilusa creía que era capaz de enfrentarse a la situación pero a la hora de la verdad la única que ponía distancia entre él y yo era yo. Pero ahora, ahora todo ha acabado, ha pasado el tiempo y la distancia que me impuse es más abismal que nunca, es imposible que vuelva atrás aunque muchas veces quiera. No puedo pedirle consejo a la unica persona que sabría darmelo porque ya no somos las mismas personas.
Y verme así, sin huir, sin escabullirme por la puerta en silencio e intentando que nadie me vea, escondiendo el secreto en lo más profundo de mi corazón, sin todo ese sentimiento de que lo estoy haciendo mal... Me da miedo.
Es un secreto que me guardo incluso a mi misma, el miedo que me está dando todo esto de volver a rendirme hasta el punto de no levantar la cabeza nunca más. Pero, ¿qué es la vida sin riesgo?
Y verme así, sin huir, sin escabullirme por la puerta en silencio e intentando que nadie me vea, escondiendo el secreto en lo más profundo de mi corazón, sin todo ese sentimiento de que lo estoy haciendo mal... Me da miedo.
Es un secreto que me guardo incluso a mi misma, el miedo que me está dando todo esto de volver a rendirme hasta el punto de no levantar la cabeza nunca más. Pero, ¿qué es la vida sin riesgo?
sábado, 25 de mayo de 2013
De canciones estúpidas, estúpidas, estúpidas
¿Qué hay más contagioso que un canción tonta? Yo os lo diré: NADA. Es que lo tienen todo, una letra sencilla, un ritmo pegadizo y lo peor, muchos seguidores que se encargan de que no las olvides.
Así que aquí me hallo, cantando mentalmente y no tan mentalmente la canción más estúpida que he oido en mi vida y que además no puedo sacar de mi cabeza para meter otras cosas más útiles como el contenido de mis exámenes de junio o lo que pienso meter en la maleta cuando me vaya a Polonia.
Yo que sé, cosas random.
lunes, 13 de mayo de 2013
Secretos
A veces los remordimientos de conciencia no llegan solo al haber hecho algo malo, sino incluso antes de hacerlo. En ese instante en el que te das cuenta de que deseas con toda tu alma hacerlo y sabes que le va a hacer daño a otra persona o incluso a tí misma, pero aún así lo quieres hacer, quieres coger a ese toro por los cuernos y luego arrepentirte lo que haga falta por lo que ha pasado y no por lo que pudo ser, en ese momento llega el remordimiento de conciencia. Pero da igual lo que hagas, a veces es imposible parar a un tren que ya ha salido de su estación, así que te resignas a esa necesidad. Lo necesitas, tienes miedo, sí, pero lo quieres tanto que ya lo necesitas. Al final acabarás haciendo algo de lo que tanto ahora como luego te vas a arrepentir y lo peor es que te va a doler y tú no te llevas bien con el dolor.
Por lo pronto lo que haces es guardarte todo tu remordimiento, guardarte todas tus ganas y guardar sobre todo la felicidad que te da ese momento previo a la equivocación deseada. Pero ya se sabe como son estas cosas, los secretos, sean cuales sean, tienen los minutos contados.
Por lo pronto lo que haces es guardarte todo tu remordimiento, guardarte todas tus ganas y guardar sobre todo la felicidad que te da ese momento previo a la equivocación deseada. Pero ya se sabe como son estas cosas, los secretos, sean cuales sean, tienen los minutos contados.
jueves, 25 de abril de 2013
Lo que sea
Que digo yo que hay que ver que curiosos son los idiomas y que bonito es ver esas curiosidades.
Hace poco he empezado(y no he seguido) a aprender un idioma nuevo, aún no me he planteado hasta donde quiero llegar con esto, si quiero tomarlo seriamente o si es solo una más de todas esas distracciones que me gusta tener en época de exámenes para justificar mi vagueza y mis notas "mediocres". Pues si, como nadie sabe, a menos que me conozca bien porque no se me nota nada, me encanta el coreano y he empezado a intentar-INTENTAR- aprender Hangul (¿Se llama así? Lo he olvidado. Bien empezamos.). Tengo un método curioso, primero estoy aprendiéndome las letras, poco a poco me las voy sabiendo ya y esta es la parte sencilla, luego y con el escaso conocimiento del idioma que tengo (kpop, programas de variedades y doramas) empezaría a escribir por mi misma algunas palabras e incluso oraciones sencillitas, después aprendería la parte difícil, el sentido, la corrección, la parte más "formal" del idioma.
Todo muy bonito sobre el papel, pero estoy haciendo la primera y la segunda etapa a la vez y me estoy haciendo yo sola un cacao mental, pero bien es cierto que me lo estoy pasando pipa con los programas de variedades, el único dorama que veo últimamente es Winter sonata y no estoy prestandole atención más que a cantar y bailar con el kpop creo que mi plan de estudios va para largo. Pero mejor sin prisa y sin pausa que a toda velocidad y mal.
Cuando sepas escribir algo en condiciones os aviso.
Hace poco he empezado(y no he seguido) a aprender un idioma nuevo, aún no me he planteado hasta donde quiero llegar con esto, si quiero tomarlo seriamente o si es solo una más de todas esas distracciones que me gusta tener en época de exámenes para justificar mi vagueza y mis notas "mediocres". Pues si, como nadie sabe, a menos que me conozca bien porque no se me nota nada, me encanta el coreano y he empezado a intentar-INTENTAR- aprender Hangul (¿Se llama así? Lo he olvidado. Bien empezamos.). Tengo un método curioso, primero estoy aprendiéndome las letras, poco a poco me las voy sabiendo ya y esta es la parte sencilla, luego y con el escaso conocimiento del idioma que tengo (kpop, programas de variedades y doramas) empezaría a escribir por mi misma algunas palabras e incluso oraciones sencillitas, después aprendería la parte difícil, el sentido, la corrección, la parte más "formal" del idioma.
Todo muy bonito sobre el papel, pero estoy haciendo la primera y la segunda etapa a la vez y me estoy haciendo yo sola un cacao mental, pero bien es cierto que me lo estoy pasando pipa con los programas de variedades, el único dorama que veo últimamente es Winter sonata y no estoy prestandole atención más que a cantar y bailar con el kpop creo que mi plan de estudios va para largo. Pero mejor sin prisa y sin pausa que a toda velocidad y mal.
Cuando sepas escribir algo en condiciones os aviso.
jueves, 18 de abril de 2013
Como las medusas
Se acerca el verano, el momento de transformarse y ser un poco más brillante, un poco menos azul y más amarilla, volverte sonriente porque en verano nadie está triste, nadie.
Cambiamos, todos. Quizás es el sol, la carne que enseñan las universitarias por los bares, los brazos y piernas al descubierto, el calor, o las ganas de meterte en cualquier superficie cubierta de agua que te encuentres por el camino antes de derretirte cual helado anunciado por Iniesta. Y esto es lo que nos va, las largas tardes al sol, paseando de un lado a otro de tu casa y sentada en el suelo con el portátil entre las piernas, porque lo que realmente querrías tener entre las piernas anda dando vueltas por la playa de la mano de quién sabe quien o porque simplemente hace demasiado calor para pensar y no se te ocurre otra cosa que mirar al techo durante horas esperando a que tu hermano, primo, tio, padre o familiar cualquiera que se haya venido a tu casa a hacerte una visita aprovechando las vacaciones salga de darse su 725373 ducha del día, para entrar tú, porque hace calor y el calor derrite tu cerebro. Y a ti no te gusta. No te gusta porque el portatil se recalienta, no te gusta porque tus neuronas también se toman su tiempo libre, no te gusta porque tienes que depilarte y sobre todo no te gusta porque te mueres de calor. Puto calor.
Y, mientras que escuchas las cigarras cantar y tu vista al horizonte se vuelve algo borrosa, piensas en que ya no recuerdas como hace dos días mal contados te morías de frío y de verdad te estremeces al pensar en llevar tanta ropa encima de nuevo o al recordar la sensación de los calcetines empapados o los días grises. Piensas que no hay nada que desearías más que un poco de brisa fresca, pero es que eres un inconformista, como toda tu raza. Y así te va, deseando un invierno acabado cuando el verano que tanto estabas esperando está a punto de comenzar. Y como todos los verano comienza contigo, maldiciendo al puto calor por llegar de repente y sin avisar, como las medusas esas que siempre deciden ir a la playa cuando quieres ir tú.
"PUTO CALOR"
Cambiamos, todos. Quizás es el sol, la carne que enseñan las universitarias por los bares, los brazos y piernas al descubierto, el calor, o las ganas de meterte en cualquier superficie cubierta de agua que te encuentres por el camino antes de derretirte cual helado anunciado por Iniesta. Y esto es lo que nos va, las largas tardes al sol, paseando de un lado a otro de tu casa y sentada en el suelo con el portátil entre las piernas, porque lo que realmente querrías tener entre las piernas anda dando vueltas por la playa de la mano de quién sabe quien o porque simplemente hace demasiado calor para pensar y no se te ocurre otra cosa que mirar al techo durante horas esperando a que tu hermano, primo, tio, padre o familiar cualquiera que se haya venido a tu casa a hacerte una visita aprovechando las vacaciones salga de darse su 725373 ducha del día, para entrar tú, porque hace calor y el calor derrite tu cerebro. Y a ti no te gusta. No te gusta porque el portatil se recalienta, no te gusta porque tus neuronas también se toman su tiempo libre, no te gusta porque tienes que depilarte y sobre todo no te gusta porque te mueres de calor. Puto calor.
Y, mientras que escuchas las cigarras cantar y tu vista al horizonte se vuelve algo borrosa, piensas en que ya no recuerdas como hace dos días mal contados te morías de frío y de verdad te estremeces al pensar en llevar tanta ropa encima de nuevo o al recordar la sensación de los calcetines empapados o los días grises. Piensas que no hay nada que desearías más que un poco de brisa fresca, pero es que eres un inconformista, como toda tu raza. Y así te va, deseando un invierno acabado cuando el verano que tanto estabas esperando está a punto de comenzar. Y como todos los verano comienza contigo, maldiciendo al puto calor por llegar de repente y sin avisar, como las medusas esas que siempre deciden ir a la playa cuando quieres ir tú.
"PUTO CALOR"
domingo, 31 de marzo de 2013
Progresiones
Cuando alguien te gusta, lentamente vas dejando que entre en tu cabeza, sin darte cuenta, lentamente, hasta que un día todo el proceso te golpea en la cara, ya no eres tú mismo porque has dejado que esa otra persona entre en tu corazón y te llegas a preguntar como has llegado a esa situación si estabas genial solo, sin pensar en tonterías que te desvían de lo que tú creías que era tu propósito inicial...
Tantas cargas, tantos errores, tanto miedo, todo de repente, no ves todo lo que ha habido antes, todo lo que tú mismo has metido en tu cabeza, todo lo que crees que ha llegado ahí espontáneamente. Pero lo que nunca prevees es que al dejar entrar a esa persona, al dejar que ese sentimiento te atrape estás dejando ir a una pequeña parte de ti, esa parte racional, esa parte cobarde que todos tenemos.
Porque aunque no lo creas todos tenemos miedo de cambiar....
...todos tenemos miedo a no ser correspondidos.
Tantas cargas, tantos errores, tanto miedo, todo de repente, no ves todo lo que ha habido antes, todo lo que tú mismo has metido en tu cabeza, todo lo que crees que ha llegado ahí espontáneamente. Pero lo que nunca prevees es que al dejar entrar a esa persona, al dejar que ese sentimiento te atrape estás dejando ir a una pequeña parte de ti, esa parte racional, esa parte cobarde que todos tenemos.
Porque aunque no lo creas todos tenemos miedo de cambiar....
...todos tenemos miedo a no ser correspondidos.
sábado, 9 de marzo de 2013
Eres
Eres como un abrazo, como esos buenos días de verdad, un consuelo, un respiro, eres el buen humor que da un día soleado, eres como la luna llena sobre el mar, un recuerdo grato de un momento perfecto, cerrar los ojos ante una sorpresa o abrirlos plenamente ante algo inesperado... Eres como comer chocolate o saber que tu helado favorito está en el congelador, eres todo expectativas pero eres más real que nadie.
Eres todo lo bonito que tengo y lo más grande que jamás tendré.
Eres tan pequeña, como una primera lágrima de alegría, como una primera sonrisa, como un primer beso, como un amor incondicional, como la primera muestra de que el mundo es grande y hermoso. Eres lo que cada mañana me hace levantarme, mirar al cielo y sonreír.
Eres todo lo bonito que tengo y lo más grande que jamás tendré.
Eres tan pequeña, como una primera lágrima de alegría, como una primera sonrisa, como un primer beso, como un amor incondicional, como la primera muestra de que el mundo es grande y hermoso. Eres lo que cada mañana me hace levantarme, mirar al cielo y sonreír.
martes, 5 de marzo de 2013
Charlas con la inconsciencia
"No te enamoras de las virtudes, que va, tú eres más complicada que todo eso y te enamoras de los pequeños defectos, de esos que no quieres cambiar, de esos que te vuelven loca... solo que a ti te enloquecen de verdad. Es como si tuvieras un imán para atraer a tíos llenos y llenos de defectos y no te das cuenta que los tienen porque tú estás enamorada y eres ciega y tonta, muy tonta. Y con todos esos tíos llegan los problemas, problemas que no ves venir, quizás por tu miopía, quizás por el amor, quizás porque eres tonta o quizás porque prefieres pensar que se solucionarán solos antes de alcanzarte y ahí es cuando llegas a tocar fondo, el máximo grado de idiotez... Y ENCIMA TE GUSTA. Si es que eres tonta. Muy tonta. Pero eres la mejor persona que conozco y no cambiaría ni uno solo de tus defectos, porque al fin y al cabo son los que hacen que tú seas tú y son los que me mantienen a flote cuando todos los demás se marchan y nos quedamos a solas, tú y yo, como siempre."
miércoles, 20 de febrero de 2013
viernes, 8 de febrero de 2013
0602
Vacía mis ojos de memorias, de lágrimas, de lamentos. Meceme junto a ti, hazme sentir una niña. Limpia con tus manos las justicieras lágrimas de mi corazón y acuna los dolores que carga. Hazme sentir viva, hazme sentir bien, hazme sonreír por una vez y haz que todo lo anterior sea sincero, luego vete. Vete para que pueda echarte de menos. Vete para que te sienta cerca. Vete para estar conmigo.
lunes, 28 de enero de 2013
Una mala noche, una mala semana, un mal mes y un muy mal año
No sabes lo que es que te partan el corazón tantas veces que ya no quieres sentir nada. No sabes lo que es que te pisoteen, te humillen y que encima no puedas decir nada. No sabes lo que es que te odie la persona que más debería quererte simplemente porque no haces lo que quiere, porque no eres un muñequito, quizás uno si, pero roto. No tienes ni idea lo que es despertar deseando no volver a pasar un día entre tantas mentiras, sintiéndote tan diferente a los demás que a veces crees que no eres de este mundo, sintiéndote tan mierda que no mereces ni ser pisoteada de nuevo...que solo existes por una broma macabra de Dios, el Karma o el estúpido Destino que no tenían otra cosa mejor que hacer que crearte. Si. A ti. La reina de los defectos. La musa del dolor. Pero lo peor no es toda esa tristeza ni todas esas lágrimas que escuecen, porque las lágrimas de verdad escuecen en el alma. Lo peor es que tienes razón, no sirves para nada, lo mejor es que desaparezcas sin dejar rastro. Lo que pasa es que eres tan egoísta que prefieres seguir aquí, haciendo daño, sintiéndolo todo y torturando a todos aquellos que se acerquen a ti. Lo siento, eres así y cuanto más dolor sientas, más te lo vas a callar, hasta que un día explotes y lo llenes todo de rencor. Que por cierto es el peor de los colores.
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